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¿Para que le sirven los limites a nuestros hijos?

Primero y creo que es lo fundamental de esta cuestión es que los limites tanto en los niños como en los adolescentes les permiten sentirse seguros, que hay alguien que los mira, los cuida y les enseña a vivir.
Existe una autoridad, y como bien lo dice la raíz latina de esta palabra auguere, es ayudar a crecer.

Permite desarrollar una óptima autoestima ya que el individuo tendrá como modelo a imitar padres seguros de si mismos y consistentes.

A tener tolerancia a la frustración sin que ello implique una tragedia, el saber que a veces en la vida se puede perder o en el mejor de los casos se debe esperar.

A protegerse y defenderse ellos mismos ya que también aprenderán a decir que no. De esta forma aprenden a cuidarse de flagelos tan comunes como el consumo de drogas, alcohol o comportamientos delictivos.
Respecto a esto el otro día leyendo el diario leía de una banda de delincuentes conformada por jóvenes de clase media alta, muchas veces relacionamos los limites con la posición social, pero no es así, los problemas con las drogas hoy no depende exclusivamente de la posición social, sino fundamentalmente de la falta de educación que puede darse en una familia de bajos recursos como en aquellas de un buen poder adquisitivo.


A transmitirle valores como el respeto por los otros, el orden, la tolerancia, la capacidad de con-vivir con otros.

Creo que en síntesis a ser individuos libres, ya es libre el tiene limites, sino siempre dependerán de otro que se los imponga.

Darle un marco de estabilidad emocional y psíquica, mediante los limites permiten dar un marco necesario para el establesiemento de una rutina clara que le permite al individuo ordenarse y tener conductas predecibles.

Limitar acertada e inteligentemente determinadas conductas de los niños y adolescentes no los traumatiza, por el contrario, favorece su proceso de maduración. Es importante poder poner límites, sin olvidarse en el intento, de respetar la curiosidad de los niños; ya que un mundo sin leyes, sin orden, sin patrones no ayuda a crecer.
El límite bien puesto es un acto de amor.

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