22/8/13

La importancia de los límites en el desarrollo de los hijos



Es común escuchar en entrevistas con los padres lo dificultoso que les resulta establecer límites a sus hijos. Generalmente es solo uno de los dos  el que logra hacerlo, ubicándose, según ellos mismos,  en el lugar del “malo”. Psicopedagoga en san miguel buenos aires
¿Pero cuál es la importancia de establecer límites en la educación de los niños?
La misma radica en que el niño se va construyendo como futuro adolescente y adulto; que por ser un ser social,  debe tener internalizadas ciertas normas de convivencia comunes;  y resultaría dificultoso, que lo logre siendo intolerante a los límites. psicologa en san miguel, psicologas en san miguel
Para que la educación sea saludable y armoniosa debemos transmitir normas que dejen en claro lo que se debe hacer y lo que no. Recordemos que toda ley o norma no solo prohíbe, sino que también habilita. Y es  tarea de los adultos determinar y transmitir esto. Según Vigostki, las normas no hay que establecerlas desde una pedagogía directiva y autoritaria, resulta importante dar las razones de porque si y porque no, lo cual no implica negociar con el niño. El límite no se negocia, solo se explica. Psicologos en san miguel
Muchas veces el hecho de establecer un límite suele generar cierta frustración en el niño, la cual puede estar  acompañada de berrinches o respuestas agresivas, es por eso que los padres muchas veces prefieren evitarlo.
 Sin embargo, la frustración es sumamente necesaria para el crecimiento y desarrollo sano de nuestros hijos.  Privarlo de ella es tan perjudicial como privarlo del amor familiar. En la vida hay muchos momentos de frustración y debemos preparar a los niños para ello.
La puesta de límites debe comenzar en la familia y  debe ser compartida  luego con las instituciones educativas. Esto hace que el niño comprenda que el proceso de aprendizaje se desarrolla en el marco de las relaciones interpersonales, provocando una convivencia armoniosa junto a los otros.
La aceptación de un límite supone entonces, tolerar la frustración: postergar el deseo o desplazarlo, para buscar una satisfacción socialmente aceptada o permitida.
Lo cierto es que los  límites claros, son necesarios para que el niño crezca afectivamente sano y cuidado. Un niño sin límites se siente desprotegido.

Lic. Romina Mazzei.
Psicopedagoga, Centro Piscológico San Miguel
Reg. 1485.