29/3/11

Sostener los problemas propios y ajenos

Unas de las tantas cosas que hacemos los seres humanos es dar vida y sostener aquello que muchas veces nos daña.
Con bastante frecuencia me encuentro en la consulta psicológica con individuos que padecen de un determinado problema, se quejan; les causa sufrimiento y tristeza, pero al mismo tiempo les es bastante dificultoso salir de la situación en cuestión.
En general el hombre padece de una cierta “miopía” respecto a sus propios problemas y también en relación a aquellos que no le son propios pero que le afectan. Comúnmente resulta más fácil, señalar al otro como aquel que no puede cambiar, o responsabilizar al azar o a la vida de dicha situación.
Cada vivencia que uno tiene, sea buena o mala, es tambien  producto de lo que uno construye, los lugares que elije ocupar y sostener.
Un ejemplo bastante típico, son las relaciones familiares o afectivas, cuando no laborales, de carácter disfuncional, en el cual aparece un hostigador que castiga y hostigado que padece. Sea cual fuere el lugar que la persona ocupa, cabe la reflexión y la pregunta, ¿qué le pasa a uno que se ve envuelto en esto?
Para que se de una determinada relación, sea con uno,o con otra persona , siempre existe un convenio (muchas veces no explicito o consciente), reglas que se siguen al pie de la letra, para que el juego pueda existir. Un ejemplo simple sería que para que haya un juego de tenis, tiene que haber al menos dos que estén de acuerdo en devolver la pelota.
Aún cuando el problema sea consigo mismo, siempre se esta ocupando un lugar “imaginario", por así decirlo, respecto a un otro. Aquí la pareja del juego no será una persona real, sino aquellas que tenemos adentro.
En síntesis lo que quiero expresar, es que por un lado siempre existe un problema en la medida que la persona lo alimente de una forma u otra. Por ultimo, creo, que uno de los caminos posibles para solucionarlos es enfrentarlos. Preguntarse así mismo, que es lo que uno hace para que una situación determinada perdure.

Siempre hay un camino para estar mejor, ¿se tratara de buscarlo al menos una vez?

10/3/11

Depresión

Los seres humanos tenemos la costumbre de rotular las cosas, de poner etiquetas, tanto a los demás cómo a nosotros mismos.
Esto en cierta medida es una función natural que tiene nuestro cerebro para poder organizar la información y tener un orden. En muchos casos, como por ejemplo cuando nos sentimos mal y no sabemos que nos pasa, una forma de mitigar la angustia y la incertidumbre es rotular con el nombre de una patología aquello que nos pasa.
Con frecuencia llega a mi consultorio personas que al preguntarles que les pasan, arrancan diciendo “estoy deprimido” o “vengo a acá porque tengo depresión”. Estas cuestiones  si bien es un intento fallido de poder poner en palabras los que no pasa, muchas veces generan una mayor cantidad de fantasías de enfermedad y un aumento ansiedad.
La Depresión como tal debe diferenciarse de otros trastornos del ánimo como por ejemplo la tristeza, una situación de duelo, estrés, otros tipos de síndromes o crisis evolutivas cómo la adolescencia, la menopausia en las mujeres, andropausia en los hombres, etc. Patologías graves como las psicosis distímicas entre las cuales encontramos la Depresión Mayor,
Se debe realizar un diagnóstico precisó y determinar si se trata de Depresión propiamente dicha o es un síntoma asociado a otro trastorno.
Para no generar confusión y perder la posibilidad de clarificar expondré solo las características de la depresión que aparece con mayor frecuencia en el consultorio.
Respecto a su origen puede ser variado, desde una situación de perdida, ya sea la muerte de un ser querido, una separación, el estar expuesto de manera excesiva a presiones, perdida de trabajo, conflictos irresueltos o trastornos físicos o alimenticios.
Su inicio es súbito y estará asociado al suceso o factor que la causa.
Su duración puede ir de los 3 a los 12 meses, en algunos casos un poco mas y se puede a cronificar si no se trata.
Se caracteriza por un estado de ánimo que es mas favorable por las mañanas y va empeorando hacia la noche.
Aparecen en el sujeto muchos sentimientos persistentes de tristeza, vacío, desesperanza, culpa. Una visión muy negativa de las cosas y de sí mismo. También el sujeto suele sentirse inútil e impotente.
Se pierde el interés por las tareas cotidianas, no solo aquellas en relación al trabajo o las obligaciones si no que también esas que nos causan placer, como los pasatiempos, el ocio, el compartir con amigos, familia o pareja
Lo físico también se ve afectado observándose falta de energía, fatiga, contracturas musculares en especial en la espalda y zona cervical. Trastornos del sueño y del aparato digestivo, como dolores abdominales, intestinales, alimenticios.
En síntesis es importante más allá de los síntomas expuestos anteriormente que el terapeuta realice un correcto diagnostico sin perder de vista las cuatro grandes áreas del ser humano, lo físico, psíquico, social y espiritual.
La terapia de la depresión desde mi punto de vista debe hacer foco principalmente en tres cuestiones, el factor que la causa, la respuesta inadecuada que esta teniendo la persona frente a esta, debiendo encontrar junto al terapeuta herramientas concretas y efectivas. Por último las emociones que se ponen en juego en la situación.