9/7/12

Crecer en las diferencias.

En las relaciones humanas generalmente realizamos un camino casi “obvio”, el valorar principalmente aquello que solo que resulta afín a mi persona: lo parecido, lo igual, tener mismos gustos, ideología, puntos de vista similares frente a diferente situaciones de la vida.
Esto es en esencia uno de los lugares de donde los seres humanos sostenemos la ilusión que tenemos los hombres de completarnos con los otros, el mito de la media naranja, dos iguales para ser uno.
La mitología griega nos cuenta que los seres humanos en un principio éramos perfectos, solo uno, teníamos una forma esférica y contábamos con cuatro piernas y cuatro brazos. Poseíamos dos caras, una que refería a lo masculino y otra a lo femenino, de esta forma, rodábamos por la vida con un sentimiento de completud.
Este estado de ausencia de falta o vacío llevo al humano, según la tradición griega, a ser arrogantes y a pensarnos como dioses. Posiblemente las mismas sensaciones y experiencias de que todo se puede, que hay pocas cosas que nos duelan es lo que sentimos cuando estamos “enamorados” de alguien.
Zeus furioso por tal actitud mando a partirnos por un rayo, lo cual hizo que desde aquellos tiempos vayamos por el mundo en busca de la otra mitad para sentir la dicha de sentirnos nuevamente completos. He aquí el origen mitológico de esta actitud humana.
Hay una idea dentro del psicoanálisis Lacaniano que el amor no existe y creo que refiere a esta ilusión, el amor en estos términos posiblemente este destinado al fracaso. Aún cuando encontremos la otra mitad, caerá la ilusión, ya que la completud mata el deseo, si lo tenemos todo ya no hay mas nada porque buscar.
Pienso que un camino posible es el de la COMPLEMANTERIEDAD, el del trabajo cotidiano de crear puentes con lo distinto del otro, ya sea un amigo, pareja, familiar y enriquecernos
Lo distinto justamente nos permite esforzarnos en poder superar nuestras limitaciones, nos diversifica con lo que no es igual a mí. Ejercer un verdadero sentido de democracia afectiva, respetando otros puntos de vista, negociando y encontrando puntos en común.
Lo complementario a diferencia de lo completo siempre nos deja un espacio para seguir creciendo, sentir nuevos desafíos, descubrir y descubrir a los otros en nuevas situaciones o proyectos.


Lic. Facundo Alvarez
Centro Psicológico San Miguel

6/6/12

Recomendaciones antes de comenzar una terapia de pareja



Los motivos de consulta por los cuales concurren las parejas a psicoterapia son diversos, entre los más comunes encontramos la falta de comunicación, crisis en la relación, infidelidad, carencia de un proyecto en común, trastornos sexuales, entre otros.
Desde nuestra experiencia clínica creemos importante antes de recurrir a un profesional tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
-Ambos integrantes deben estar de acuerdo con acudir a un profesional. Cuando uno de los integrantes de la pareja concurre sin su consentimiento la terapia no es productiva, sino que también tiende a agravar la problemática.
-El psicólogo no es un árbitro, ni un mediador, muchas veces llegan a consulta parejas que toman una posición infantil y plantean sus diferencias para que el psicólogo diga cuál de las partes tiene razón. La función del terapeuta es guiar, acompañar profesionalmente para identificar los modos disfuncionales de relacionarse, y ayudar a crear conjuntamente con la pareja herramientas para la resolución de conflictos.
-El mirarse a uno mismo: En cualquier grupo humano, como lo es la pareja, los cambios deben empezar por identificar desde lo individual nuestros errores. En las consultas de parejas  es frecuente encontrar como obstáculo el no poder reconocer las falencias de uno mismo, y por lo tanto no poder identificar como éstas pueden influir en la relación de ambos. 
En el Centro Psicolpogico San Miguel contamos con profesionales especializados en la realización de este tipo de psicoterapias.