17/6/09

Miedo a fracasar

Muchas veces escucho en mi trabajo, como así también en mis diálogos internos esta pregunta que resuena.
He pensado bastante al respecto y opino que cuando este dilema se presenta habría que tomarse unos minutos para reflexionar acerca de ello.
Puede que en algunas situaciones que el miedo al fracaso quede conectado de una forma u otra con nuestra autoestima. Que aquello que se quiere lograr por ejemplo aprobar un examen, dar una presentación, invitar a salir a una persona, etc. Quede ligado y librado a la valoración que los demás le den a mi conducta, hay un riesgo de ser desaprobado o una presión por serlo. Cuando es así este miedo en vez de motorizar, paraliza.
Cabe señalar que el miedo no es malo, de hecho es uno de los mecanismos psicológicos y sus conductas derivadas que han permitido a millones de especies la supervivencia.
Hay otros casos muchos mas extremos en el cual el “miedo” sirve de pantalla a una intolerancia a la frustración, a la capacidad de poder soportar el error, o el fallar en algo que queremos hacer. Generalmente en estos casos la respuesta no es la huida o la evitación como en el miedo, sino probablemente sea la aparición de la agresión frente a la situación.
Más allá del miedo y la no tolerancia a la frustración, quisiera poner el foco de atención en una lectura alternativa que les permita pensar de forma mas abierta.
En mi experiencia clínica y en muchas circunstancias de la vida me he encontrado con casos en el cual “el miedo al fracaso” era en realidad un miedo al éxito.
Sí aunque suene paradojal, muchas veces hay personas en el cuál el éxito les aparece amenazante, son los casos en los cuales generalmente hay una idea muy arraigada en la persona de que ella no puede ser exitosa o que el éxito les daría un lugar de autonomía y dependencia que no están dispuesto a sostener.
Esto se da en individuos con personalidades dependientes e inseguras, personas que en general tienen un lugar en la familia o en el trabajo de “inútil, incapaz, inoperante, etc”
Muchas veces uno queda tan arraigado a estos lugares, que el pensar o hacer cosas que me saquen de este resulta casi imposible.
Ahora bien, algunas recomendaciones para enfrentar los miedos.
- Como primera medida se debe pensar bien en ellos, tratar de pensar en el miedo y no pensar con miedo, ello nos permitirá poder ver con mas claridad la situación.
- Poder preguntarnos e imaginar que pasaría si fallamos, realmente conozco pocas situaciones a no ser casos extremos como aquellas en la que la vida de uno u otra persona este en juego que no exista otra posibilidad de volver a hacerlo.
- Tomar los posibles errores como una oportunidad de aprendizaje, muchas veces nos hemos caído antes de empezar a correr.
- Por ultimo es importante también tener una visión positiva de lo que se va hacer, muchas veces por enfrentar una situación con miedo e inseguridad hace que nuestros niveles de estrés sean tan altos que terminamos por provocar aquello que no deseamos.
Quisiera terminar el articulo con una pequeña frase de Raúl García: “El peor riesgo es no tomar ninguno”