30/5/09

Construir la propia identidad desde un ideal o desde lo posible?

Creo que muy pocas veces reflexionamos acerca de nuestra propia identidad, una prueba de ello es que muchas veces al preguntarle a alguien acerca de sí mismo posiblemente se le dificulte poder dar una rápida respuesta.
Justamente creo que la identidad es algo complejo, compuesto de un montón de elementos, por así decirlo que van desde nuestro trabajo, amistades, pareja, religión hasta cosas superficiales como el modelo del auto que tengo o a que lugar voy a vacacionar.
No hablaré de los tecnicismos sobre cómo conformamos nuestra identidad, pero sí haré una pequeña reflexión sobre la importancia que tienen las elecciones que realizamos cotidianamente en la constitución de la misma.
En la vida siempre tenemos aspiraciones, metas, proyectos de los cuales hablé en mi publicación anterior, estos pueden ser construidos desde dos lugares diferentes en líneas generales.
Desde EL IDEAL, que lleva a una gran exigencia y a tener grandes chances de sentirnos continuamente frustrados, ya que cuando uno construye en función de un ideal lo hace en base a algo que posiblemente sea imposible de alcanzar.
Otra particularidad de este modo de transitar la vida es que generalmente optamos por ideales que son socialmente compartidos, un ejemplo, quiero un Mercedes Benz porque todos sabemos que es un auto costoso, prefiero usar determinada marca de ropa porque para la mayoría de la gente con la cual me relaciono, es un símbolo de status social.
Este tipo de elección acerca de mi identidad adquiere valor fundamentalmente por la mirada de los otros, lo cual la convierteen frágil y vulnerable. Su esencia endeble radica en dos cuestiones, que el valor de mi identidad, mi “si mismo” estará determinado por lo que consideren los otros y el hecho que se deriva de esto: sabemos lo difícil que es dejar a todos contentos jajaja.
Aún cuando no pensemos en cosas materiales y mi ideal sea ser como Gandhi o la Madre Teresa estaré usando la misma lógica.

La otra vía de construcción es para mi la mas legitima y noble en términos de fortaleza y de bienestar. Son las elecciones que voy realizando en función de LO POSIBLE, lo que me hace ESENCIALMENTE SENTIRME FELIZ. Justamente este tipo de construcción de la propia identidad no queda tan expuesta a la consideración de los demás sino a mi deseo, a lo que realmente puedo y quiero para mi mismo y para aquellos que amo. Es lo que perdura a lo largo del tiempo y lo que a la larga o a la corta me define ante los demás. Creo que una prueba simple de mi hipótesis es que cuando preguntamos acerca de cómo es alguien siempre responderemos mas por sus características de personalidad que por el modelo de auto que tiene.
Creo que es algo para reflexionar no?

Pequeñas cosas, grandes proyectos.

Quizás parezca nuevamente obvio, pero muchas veces lo simple y sencillo pasa inadvertido en nuestra rutina, hasta que alguien por casualidad o una situación al azar nos lo vuelve claro y evidente.
Con frecuencia en el consultorio mis pacientes me preguntan como tienen que hacer para cambiar esto o aquello, mas de una vez me pregunto a mí mismo como enfrentar tal o cual situación, cual será la senda correcta para alcanzar determinada meta.
Cuando ello sucede, me viene a la mente una mañana de abril, hace casi 8 años atras, cuando ingresaba por primera vez a la universidad. Después de haber sido un pésimo alumno durante el secundario (preparatoria) ingresaba ya bien entrado a mis veinte y tantos años a la carrera de Psicología.
Contra todos los pronósticos, incluso los personales llegue a obtener mi licenciatura y hoy sigo estudiando un posgrado en especialización clínica. Esa mañana también me pregunte, como haría para enfrentar tal empresa, cuanto tiempo me llevaría, como tendría que hacerlo, cual sería la mejor forma.
Hoy retrospectivamente me contesto y les contesto a quienes me preguntan: “solo haciéndolo y deseándolo”.
El hacer nos lleva a dar los pasos necesarios que en algún momento se irán convirtiendo en un recorrido, en el camino transitado.
El desearlo nos da la fuerza para sortear las dificultades que irán presentando en su devenir, en su construcción.
Un amor, una amistad, una carrera, una familia, la solución a los problemas… nuestras propias vidas se van construyendo en el mientras tanto, en cada pequeña cosa que vamos realizando cotidianamente.
Justamente esto hace que aquello que vemos como rutina, se convierta en un momento único, en los bloques de aquello que vamos construyendo.
Los grandes proyectos no son otra cosa que una sumatoria de pequeñas cosas.