Y me
pregunto cuantas veces uno elige algo no por el afán de sumar cosas a su vida si no por el miedo que le tenemos
a aceptar la perdida que esta implícita en toda decisión o no poder tener el
control todo, sin querer afrontar la cuota de azar que existe en la vida o los posibles riesgos o fracasos?
Cuantas
veces uno elige relaciones no por felicidad y ganas de compartir o crecer con
otro, si no por no soportar la soledad confundiendo a está misma con el
sentirse solo.
Cosas que
son muy diferentes por cierto… el SER y el ESTAR.
Y así ella
sigue soportando el maltrato de él, sin darse la posibilidad de algo diferente.
Ellos
construyendo una pareja en base a disputas, discusiones, agresiones
El no animándose
a dejar sus inseguridades de lado y asfixiando a quien ama con sus celos y
persecución.
Miles de
historias tristes se entretejen alrededor del elegir desde el miedo, la
inseguridad o el control.
No hablo
solo de relaciones humanas, esto mismo también pasa en cuestiones laborales, en
lo que somos como sociedad.
Hay una
curiosa tendencia de ver la perdida como algo terrible e irreparable cuando en
realidad tanto el perder como el ganar son circunstanciales en nuestras vidas.
Nada es
para siempre, ni eterno si queremos cambiarlo.
El que
acepta la perdida, el azar, el no control posee la clave y el poder
transformador que convierte la perdida
en aprendizaje y sabiduría, lo cual hace que esta sea una ganancia.
El que
nunca quiere perder lucha constante con una visión oculta de sí mismo como
perdedor y a partir de esta, su ambición de querer siempre ganar.
También están
aquellos que no saben ganar porque el hacerlo en algún costado de su vida implica una perdida.
1 comentarios:
Pues desde luego se puede decir mas alto pero no mas claro. Enhorabuena
Por cierto soy Perfida
Un saludo coleguita
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